miércoles, 30 de julio de 2014

Una despedida con algo de Jetlag..

 En mi afán de no despedirme, creo que lo he estado haciendo de diversas formas, ¿pero está mal despedirse? ¿O simplemente es mejor desaparecer entre la noche de la Huayra, Waira, Guaira o  como se le quiera llamar?; Esa fria noche que ha visto partir a muchos, sustentados en el afán de una mejor vida….
¿Es acaso una despedida definitiva? ¿Un hasta luego?; Es imposible responder tal cosa de momento, lo que sí es seguro y tengo fijo entre el espacio que separa a las cejas, se trata de una idea tan simple que puede resumirse en 09 simples palabras: “NO TODO EL MUNDO ES DIGNO DE UN ADIOS”.
Formalmente me declaro en contra de las declaraciones públicas de “Adiós” y dicho esto los invito a redefinir las despedidas; Con un breve ejercicio mental piensen, recuerden a todos aquellos que se “despidieron” sin despedirse, así sin motivo aparente y siguiendo aquello que algunos llaman destino, ¿la lista es larga cierto?; Nos toca tener en cuenta que aparentemente los cambios y los finales son nuestra única constante, desde el momento que abandonamos el vientre de nuestras madres, pasando por algo tan distante como decirle adiós a un gran amor.
Me disculpan por el tema, tanto tiempo sin escribir para volver con estas sandeces me parece un poco ridículo pero totalmente necesario; Finales, despedidas, despedidas y finales, nos frecuentan más de lo que pensamos, por eso y retomando la idea anterior confieso que se me dificulta pensar en reunir a un grupo de personas, donde estarán por igual “queridos” y “no queridos” con la única finalidad de reunir o coleccionar las frases más repetidas, cliché y mas adoradas por los lectores de Coehlo.
Es una idea tan absurda que se me viene a la mente un supuesto tan alocado como realizar una fiesta en honor al carro que vendimos (se que no tengo carro pero la idea vale), o un ritual para celebrar que donamos una cesta de ropa vieja o que gastamos la quincena.
Pero de esa idea tan absurda se trtan las despedidas, los ciclos cumplidos y hasta los finales de temporada de todos los sitcoms baratos que disfruto, todo se trata de explotar la emotividad y de “aguar el guarapo” acá un poco mas entrado en confianza… apelando a lo coloquial.
 Mi concepto ideal de despedida me ha acompañado siempre y se basa en el silencio, en esos momentos a mitad de la noche donde me suelo preguntar por alguien y pensar un inocente “¿Dónde estará?, Allí caemos en cuenta de muchas despedidas no anunciadas pero materializadas de manera perfecta, como diría Azier: “Sin besito, sin bye bye, sin nada”.
Dejando de lado tanta divagación, tantas vueltas y tanta palabrería barata, confieso que me voy e insistiendo con lo anterior, el mejor anuncio que se puede hacer es aquel que involucra una hoja barata como esta, un bolígrafo Kilométrico robado y un blog que puede que nadie lea…. Les digo hasta luego a los que sepan encontrarme y a los que sepan leer esta carta; Método elegido puesto que es un medio muy popular estos días para anunciar remolinos políticos, pero les juro que de momento solo quiero causar un remolino reflexivo y a lo exagerado arrancar un par de suspiros.
Concluiré con una suerte de antipoema porque es solo rima y no cumple con ninguna norma de buena conducta para los amantes de la poesía (con los cuales me disculpo de antemano)

“Quizás necesite un ¿Dónde estarás?
De esos que aparecen a mitad de un anhelo,
 No solo un suspiro, un recuerdo.
Quiero algo más que eso.
Quizás quiera ser un Krueger
Y dedicarme a perturbar tus sueños.
Pero quizás no pase eso
Y muera o me desvanezca con el tiempo.
Este texto inverso
Que empieza con sarcasmo
Y termina con esto
Solo es el reflejo de una mente
Que vive simulando supuestos.”