Ir al contenido principal

Entradas

¿Rememorar o Vivir? ¿Porqué no ambas?

Vaya que estoy viejo (bueno, no en vano así me llaman), tan solo el hecho de pensar en escribir una nota como esta me hace sentir que en cualquier momento puedo rememorar a Yordano y, más aún, cantar al son de madera fina sin perderme siquiera una tonada… Sea como sea, tengo días pensando en ciertas cosas, cosas que ya no tenemos en el mundo de hoy en día, que si bien no extrañamos con fervor (seamos sinceros: las cosas se olvidan), cuando las recordamos nos traen a colación muchos recuerdos… Vagando por las calles de Montevideo (ciudad en la cual es fácil y hasta agradable estar melancólico) vi una tienda oscura y francamente en decadencia, con los vidrios teñidos de negro, en una calle por la cual pasarán 12 personas durante todo el día y que se mantendrá allí por obstinación absurda de su dueño; aun cuando vi su nombre a lo lejos y fue solo durante unos segundos, se me quedó grabada una idea: en la tienda podías ver el nombre “Club de Video”…. Me quedé todo el día pen...

Una despedida con algo de Jetlag..

 En mi afán de no despedirme, creo que lo he estado haciendo de diversas formas, ¿pero está mal despedirse? ¿O simplemente es mejor desaparecer entre la noche de la Huayra, Waira, Guaira o  como se le quiera llamar?; Esa fria noche que ha visto partir a muchos, sustentados en el afán de una mejor vida…. ¿Es acaso una despedida definitiva? ¿Un hasta luego?; Es imposible responder tal cosa de momento, lo que sí es seguro y tengo fijo entre el espacio que separa a las cejas, se trata de una idea tan simple que puede resumirse en 09 simples palabras: “NO TODO EL MUNDO ES DIGNO DE UN ADIOS”. Formalmente me declaro en contra de las declaraciones públicas de “Adiós” y dicho esto los invito a redefinir las despedidas; Con un breve ejercicio mental piensen, recuerden a todos aquellos que se “despidieron” sin despedirse, así sin motivo aparente y siguiendo aquello que algunos llaman destino, ¿la lista es larga cierto?; Nos toca tener en cuenta que aparentemente los cambio...

Un Bar

Estaba cansado y decidí parar, a un costado del camino, donde había un bar Donde todos bebían, para algo curar Entre cervezas, bourbons y tequilas, ya empezaba a divagar. Para ver si esa mirada lograría de mi sien borrar En ese estado del mundo, ¡otro trago !, empecé a gritar. Fue entonces cuando el barman, mientras se reía y me servía Decía las palabras que hoy vengo a enseñar: “Como caminar antes de correr O ensillar antes de cabalgar El mismo principio debes aplicar Antes de amar imperativo es aprender a olvidar”

Sudestada

Por quinta vez esta noche me sirvo un café frio (siempre he encontrado un sabor nostálgico en la frialdad, cuando acompaña en contra-natura a un café, que en el ideario humano se concibe bajo la correcta idea de la calidez). Felipe, ese es mi nombre, un nombre que le debo a la fascinación adolescente de mi madre por un ídolo generacional de su natal Maracaibo. Este soy yo, y éste, mi patético intento de catarsis (a fin de cuentas cada quién lleva su propia cruz, pero cómo nos gustaría compartir su peso) no porque con esto pretenda sanar una herida, de hecho tal vez como alguna vez escuché decir a Patricio Pron "casi siempre inconscientemente la intención es abrir la herida y entender cuanto de enfermo hay dentro…" … no creo mucho en psicólogos, pero hay quién busca a Dios hasta en el humo de un cigarrillo o se lo inyecta en las venas, ¿quién puede juzgar que cumpla la recomendación de Laura, mi terapeuta? Una n¡mujer que con 28 años jamás le han partido el puto cora...

El dulce sabor de una mujer exquisita

No podíamos dejar pasar el día de hoy sin rendirle tributo a uno de los grandes de la letra latinoamericana, mismo que nos regaló cientos de cuentos, innumerables reportajes periodísticos y de novelas ni hablemos. He aquí un breve poema de su parte: "Una mujer exquisita no es aquélla que más hombres tiene a sus pies; sino aquélla que tiene uno sólo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;  es aquélla que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquélla que tiene más títulos, ni más cargos académicos; una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes... y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. Una mujer interesante no es aquélla que se sie...